Escuchó en la madrugada los gritos del superhéroe desesperado por cariño, una patética ironía de su simple tragedia. Mary se pregunta si sentirse tan solo puede arrojar a alguien a ese límite tan deplorable. Rogar por cariño no es un juego, y autodenominarse marioneta es poco útil.
El libro la consumió una hora más. En dos horas debe despertarse, tiene clase en El Bolsón.
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