Wednesday, 11 March 2009

Eduardo

Ayer el turno fue para Eduardo. Mary soñó que estaban en la piscina. Ella observaba el cielo, y en el segundo piso las miradas de ambos volvían a cruzarse. Un buen combatiente. Mary lo miraba a los ojos, fijamente, y él sostenía su mirada. Lo hacía siempre, el chico neurótico del gabán negro. Hace tiempo Mary le escribió algo, y se lo envió. Quebró una postura, lastimó y nunca se hicieron amigos.

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