Your lucky day in hell, canción de Eels, sonaba al fondo. Alrededor de la mesa estaban sus amigos de catekes, dispuestos a cantar. Entonaron una canción distinta, aunque Mary cantaba la de Eels. El sonido fue lindo, y terminó con un zarpazo de un cocodrilo que nadie vio llegar.
2 comments:
Seguro que le dolía la cabeza al cocodrilo.
No le gustó el concierto.
Si, eso creo. :)
Un abrazo.
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