Mary entró a su cuarto, pero era diferente. Su cama apuntaba en la dirección contraria, sus cosas no estaban en el sitio en que las había dejado. Abrazó a su mamá y a su abuela, que estaba con ella. Salió a caminar con su mamá para comprar unas empanadas enormes, como las que probó en Viña del Mar. Llegó a la avenida Boyacá, y la cruzaron corriendo. Mary le dijo a su mamá que esa avenida le recordaba la avenida Corrientes, en Buenos Aires. Solamente ahí notó que no tenía zapatos, y que iba con un short corto en medio de la noche. Antes de que sus piernas terminaran de congelarse, Mary sonrió por su regreso.
2 comments:
Y yo sonrío por Mary.
Se la ve feliz, espero que no se resfríe.
Si le sobra empanada que me guarde.
Si, Mary aguarda feliz. En su corazón el tiempo empieza a pasar rápido, y en pocos días ha de volver a casa por sus vacaciones, pero volverá. =)
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