Había una piscina. Un desfile de personas se arrojaba al agua, pero antes cada una se quitaba el suéter, para lanzarse con éste en su mano. Se veían las ondas que producían cuando caían, y la desesperación que había en la fila porque llegara el turno. Después de la caída, solamente las burbujas que aparecían en la superficie señalaban el destino de los saltadores. Mary estaba en la fila. Casi era su turno. Se quitó el saco gris que llevaba, y se alistó para lanzarse al agua. Su miedo era que el agua estuviera caliente. A Mary le gusta mucho el agua fría, y bañarse con agua fría es particularmente constante en su rutina. Aún ahora, que empieza el invierno. Antes de saltar, se despertó.
2 comments:
El destino no parece muy deseable.
Mejor que Mary no saltara.
Que salte en la bañera y ya está.
A lo mejor eso quería, solamente un chapuzón.
Un abrazo.
Post a Comment