Thursday, 30 July 2009

Crocodile

Un cocodrilo mordía el cuello de Mary, y ella se acomodaba para que siguiera dándole el masaje que le hace falta. Mary ha estado con cierto temor desde que llegó a Bariloche. No quiere verlo. No, no es éso. Es otra cosa, pero Mary no lo puede decir. No sabe cómo.

2 comments:

TORO SALVAJE said...

Mary va a tener que arreglar ese problema, si no lo hace el cocodrilo no la dejará en paz.

Decir la verdad suele tranquilizar conciencias, aunque suele ser muy duro.

vylia said...

Se lo diré, de vez en vez a Mary le hace falta confrontarme en el espejo.

Un abrazo.