Le daban la noticia. La iban a trasladar de cuarto, al nuevo pabellón. Ella no quería irse, no al nuevo. No obstante, quedó fascinada cuando vio su nueva habitación. Tenía un jacuzzi precioso, y quedaba en un castillo, que había sido construido frente al cuarto del lavarropas.
2 comments:
Si Mary renuncia yo estaría dispuesto a sacrificarme por alojarme en esa habitación con jacuzzi y con vistas a un castillo.
Mary lo pensará. Pocas cosas le gustan más que tener en donde bañarse. :)
Un abrazo.
Post a Comment