Su familia cambiaba de casa y no le avisaban a Mary. Ella llegaba a un vecindario extraño. El edificio tenía tres pisos, y ella debía subir al último. Empleó el ascensor, aún conociendo la prohibición de no brincar dentro de él para evitar accidentes. Mary brincó muy alto, y llegó al último piso, donde una niña pequeña cantaba canciones de Alejandra Guzmán con una guitarra desafinada.
2 comments:
Mary podría trabajar como probadora de ascensores.
Llegaría lejos.
A Mary le gustaría. Podría intentarlo.
Un abrazo.
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