Wednesday, 19 August 2009

Homeless

Su familia cambiaba de casa y no le avisaban a Mary. Ella llegaba a un vecindario extraño. El edificio tenía tres pisos, y ella debía subir al último. Empleó el ascensor, aún conociendo la prohibición de no brincar dentro de él para evitar accidentes. Mary brincó muy alto, y llegó al último piso, donde una niña pequeña cantaba canciones de Alejandra Guzmán con una guitarra desafinada.

2 comments:

TORO SALVAJE said...

Mary podría trabajar como probadora de ascensores.
Llegaría lejos.

vylia said...

A Mary le gustaría. Podría intentarlo.

Un abrazo.