Mary compraba una iguana. Parecía más un lagarto, pero era una iguana. Al instituto habían llevado animales sin hogar, para que cada estudiante adoptara uno. Soledad, por ejemplo, tenía una monita. La iguana de Mary venía en una botella de Coca-Cola, y ella la observaba desde afuera, temía que fuera peligrosa. La dejó salir. La iguana la miraba con ojos cándidos, era amable para demostrarle a Mary que confiara en ella. Poco a poco, Mary se acercó a su iguana, que intentaba hablarle. Tal vez la quiere advertir, porque no sabe si en el asado de hoy las cosas saldrán mejor.
2 comments:
Quizás la iguana es pesimista y piensa que va a ser objeto del asado.
Mary debería tranquilizarla.
Jeje, eso le ha sacado una sonrisa a Mary. Espera que así sea.
Un abrazo.
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