Mary soñó que te digerían. Eras presa de malestares invisibles y al parecer, incurables. Yacías en la proa del buque de mentira, y ella tenía pánico de acercarse. Con cada paso que daba, las tablas temblaban como en medio de una tormenta. Rechinaban en el borde, simulando el quiebre de un diseño. Tenía tanto miedo de no poder ayudarte que permaneció intacta en la frontera de cubierta. No temía caerse, solamente romper el que era tu único soporte. Ignoraba si podías o sabías nadar en contra de una corriente tan traicionera como aquella. Estabas lleno de dolor, angustiado, desesperado. Eran sensaciones que le llegaban a través del viento, y de la frecuencia de tu respiración. No pronunciabas palabras, ni bondadosas ni insultantes. No decías nada. No le importaba, su concentración estaba enfocada en ese borde y esas tablas que amenazaban sin piedad tu accidental y sensible seguridad. Comenzaste a sollozar. Era un llanto copioso, porque ese sufrimiento que se carcomió la profundidad de la marea apretó su garganta y la hizo llorar a ella también. Dentro del paisaje, habían elementos tan hermosos que estaba aterrada. Era desastroza la manera como el sol danzaba lentamente, iluminando el agua que permanecía con sus demonios esperando que te cayeras. Fue un sueño macabro. Mary necesita contarlo a ver si puede dormir esta noche más tranquila. Se despertó varias noches en el mismo punto: cuando girabas para ver quién estaba detrás. Le queda la duda de si hubieras saltado o quizá te hubieras sorprendido. De corazón, espera que te encuentres bien.
2 comments:
Si, un sueño macabro.
Angustia sólo con leerlo.
Esa persona es muy afortunada de tener a alguien como Mary preocupándose tanto por lo que le ocurra.
Espero que los dos estén bien.
Gracias, también yo lo espero. Hoy Mary no quiso mirarme en el espejo.
Un abrazo.
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