Desde su nuevo cuarto, la oscuridad de la noche es más tibia. Mary se soñó con él. Vio en su mente, de nuevo, la mirada esquiva, las pupilas orgullosas, el retrato de su voz. Sintió el reclamo de su sentencia, y lloró. Mary está herida, por lo menos eso parece. Ayer se acostó de lado, como siempre, y sus hombros parecían sentir todo el peso de su silencio. Cambió de posición, y nada mejoró. Ayer Mary recreó la escena en su memoria, otra vez, cada segundo, y sintió tristeza. Ayer a Mary se le cayó su máscara, y le arrancó de la piel la tenue sensación de felicidad que solía tener por estos días.
2 comments:
El asunto no parece tener buena pinta para Mary.
Me entristece que sea así.
Si, a mí también. Esta mañana no quería mirarse al espejo, salió apagada, y prefirió ponerse la máscara de siempre, a pesar de que le dolió acomodársela.
Un abrazo.
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