Mary ayer se fue al Cerro Catedral. Había soñado la noche anterior con una avalancha que no la dejó dormir. Anoche, el dolor en sus músculos tampoco la dejó dormir. Hoy tiene una sonrisa enorme, porque descubrió que la paz que ofrece esquiar, no tiene comparación.
2 comments:
Si contamos la paz de los vivos si, pero comparada con la de los muertos la paz de esquiar no tiene nada que hacer.
Jeje, buen punto. A Mary le gustará pensar sobre él.
Un abrazo.
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