Llegaba el día de pago, y a Mary le habían pasado un cheque con números ilegibles. Angustiada, buscó una lupa para ver la cantidad, y se dio cuenta de que no era el de ella. El suyo lo habían pegado a una bicicleta que caía sola por una pendiente, y que Mary debía alcanzar. Antes de salir tras la bicicleta, decidió volver a preguntar, pero ya todo se había desvanecido. Solamente le quedaban las ganas de reclamar.
2 comments:
Mary debería vigilar y si encuentra una bicicleta muy bien arreglada y perfumada tendría que exigirle su dinero.
Si si, lo tendrá en cuenta. Le diré que esté alerta.
Un abrazo.
Post a Comment