La ciudad, localizada sobre el Refugio Frey, estaba atestada de réplicas de Godzilla. Todos tenían cabeza verde, y resplandecían con una luz cegadora. Tenían patas pequeñas, y bailaban sin parar. Mary empezó a usar insecticida en varios rincones de la casa en donde vivía, que quedaba en la cima de la montaña. De repente, arañas de todos los tamaños empezaron a salir, y a atacar. Mary tomó dos tarántulas en su mano, y al tiempo que hacía crujir sus cuerpos entre sus manos, notaba como sus patas afiladas le traspasaban los huesos, y cómo los Godzilla huían despavoridos por esas amenazas de ocho patas.
2 comments:
Que ciudad más acogedora.
Que suerte vivir allí.
A Mary la asustó mucho, esta mañana se despertó y no quiso saludar a su arañita, la que por estos días es su mascota.
Un abrazo.
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