A Mary le habían escondido a su novio, y en su lugar habían puesto un oso enorme, que no podía moverse porque estaba demasiado gordo. Mary andaba enojada con la gente porque no le querían decir donde estaba él. Y estaba tan enojada, que se puso a corretear gallinas por toda la avenida para que ellas la alegraran.
2 comments:
Al final pagaron las gallinas.
Siempre paga el más débil, aunque quizás más tarde las gallinas fueron a corretear gusanos, y así...
Muy posiblemente. Pobres gallinitas...
Un abrazo.
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