Pizza a la piedra. Una delicia. Mary preparó todo, organizó los platos, la mesa, las bebidas, todo. Felipe se encargaba de servir, y cuando tuvo que darle a ella comida, le sirvió arroz blanco con una tajada de pizza de un centímetro de ancho. Mary le pidió que le sirviera más, pero él no quería. Ella se enojó tanto, que esta mañana se despertó enojadísima y decidió almorzar pizza hoy.
4 comments:
Mary debería triturar a Felipe y hacer una pizza de él.
Por tacaño.
Mmmm... qué delicia sería! Una pizza de mi hermanito, jeje...
Un abrazo.
Vaya...
Espero que no lo lea.
(Mary es un poco traidora)
Ya lo sabe. Más bien Mary tiene un instinto caníbal...
Abrazos.
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