Ella estaba nerviosa. Tanto tiempo sin escribir sus sueños empezaba a volverse en su contra. La decisión se alejaba, reconociendo su derrota. Ella soñó con perros rabiosos, malos, que querían morderla. Vio collares en sus cuellos y por alguna desconocida razón le extrañó que no tuviesen manos. Ella espera que la rabia y la ira de otros seres no la ataque, de lo contrario tendrá que comprar un bozal para contenerlos.
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