Mary está cansada. Ayer pasó un buen rato con algunas chicas del IB. Hacía falta el contacto femenino, el plan de damas. Llegó cansada, con ganas de escribir, pero de dormir también, y esas ganaron al final. Se recostó un rato, y soñó lo siguiente:
En la cima de una montaña estaba la casa de su abuela. Al llegar a la cima, aparecía un lago más arriba, al cual no se podía llegar directamente. Para bañarse, debía intentar llegar, y mientras armaba la escalera, encontró un hueco lleno de sapos. No le gustan, así que solamente podía correr mientras intentaban darle alcance. Así llego a la puerta de canterbury, y no pudo abrir. La banda tocaba adentro, y Mary era asediada por los monstruos verdes.
Cuando Mary abrió los ojos, no tenía hambre, y pensó en Silverchair.
En la cima de una montaña estaba la casa de su abuela. Al llegar a la cima, aparecía un lago más arriba, al cual no se podía llegar directamente. Para bañarse, debía intentar llegar, y mientras armaba la escalera, encontró un hueco lleno de sapos. No le gustan, así que solamente podía correr mientras intentaban darle alcance. Así llego a la puerta de canterbury, y no pudo abrir. La banda tocaba adentro, y Mary era asediada por los monstruos verdes.
Cuando Mary abrió los ojos, no tenía hambre, y pensó en Silverchair.
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