Soñó con los chicos que no conoce de la maestría del año pasado. Hablaban, y quedaban encerrados en un salón, esperando los resultados del final de protección radiológica.
Mary es una mujer caprichosa. No es del todo insensible, pero hay momentos en los que ha ido llenando apreciaciones que no son para ser descritas. ¿Cuántos corazones ha roto? Ninguno con intención, algunos sin darse cuenta. Mary ayer volvió a sentir tristeza, a causa de ese elemento que aún no sabe cómo manejar: Mary se aburre de algo o de alguien, y lo deja. Esta vez ocurrió de nuevo. El vacío vuelve a sentirse, y flota en el aire la misma imagen. Lo notó en el borde de la entrada, justo en donde la esquina se diluye con el suelo. Quiso revivir algo regalándole una copa de helado, y nada cambió. A Mary ya no le gusta David.
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