Wednesday, 31 December 2008

End

La último noche del año, Mary soñó con el escrito que Rodrigo le compartió. La soledad era una mujer. Estaba vestida de verde, como Simone Simons en Solitary ground. Mary la veía a través de la ventana de la casa de Neruda, justo donde el horizonte se hacía una débil prolongación del cielo. La Sebastiana estaba en la orilla de un acantilado, y tenía un balcón desde el cual se podía observar la belleza del agua golpeando furiosas las piedras tibias. Mary estaba asomada en un balcón. Se cortó un brazo, con cuidado, con lentitud, como si fuera una caricia. Mary está muy triste desde hace tiempo, no sabe ya cómo disimularlo, y no ha tenido tiempo para estar sola y llorar como lo necesita. Se siente vacía, muy vacía. Mientras Mary veía a la soledad que persigue a su amigo, se paró en el borde del balcón, extendió sus brazos, y se lanzó al mar.

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