Thursday, 1 January 2009

Fire

Mary pasó un año nuevo muy bonito. Muchos fuegos artificiales en la bahía, diversidad de figuras y formas, belleza en el cielo. Tormentas que no eran reales, sonidos que se apagaban y se fundían con el latido de la multitud. Aunque estaba lejos de los suyos, Mary estuvo feliz. Soñó con los gemelos. Ella tenía que pasar a otra dimensión, y como hace años, se montó sobre el león de agua y se dejó caer desde las nubes hacia la planicie. Al aterrizar, el golpe del felino contra el suelo reventaba la línea del dibujo, y podía cruzar hacia la otra latitud. La esperaba un bote, pequeño, con el mismo conductor que nunca observa hacia atrás. La llevó en un segundo al otro lado del río, y allí ella se encontró con el vigilante. Le entregó un tarro pequeño, con tres seguros. Adentro estaba uno de los gemelos, no le dijo cuál. Ella tenía que encontrar al otro, siguiendo una serie de pistas que no existían. Delicadamente, destapó el contenedor. Felipe estaba a su lado, y le sonreía porque él sabía dónde estaban ambos. Vio a uno de sus sobrinos desde arriba, como un angelito, frágil y hermoso como los recuerda.

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